miércoles, 7 de marzo de 2012

Luís Kenton ahora baila con la pluma y el pincel


Cuando la desgracia asalta el apogeo artístico el afectado necesita más que voluntad para levantarse y es precisamente ese ingrediente adicional que exhibe con todo esplendor Luís Kenton, conocido como uno de los mejores bailarines hace 30 años y hoy se ve obligado danzar con la pluma y el pincel.

Para 1978 la agrupación artística Los Kenton gana “Revelación del año”. Tito, Rafa y Luís conformaban el frente que revolucionó las coreografías de orquestas al punto de que hubo una época donde la moda se denominó la “kentomania”.

No bien Los Kenton saboreaban las mieles de la fama cuando Luís sufrió un accidente mientras practicaba algunas piruetas en una cama elástica. El resultado de la tragedia lo mantiene desde entonces en silla de ruedas con una artrosis degenerativa donde sus coyunturas pierden movilidad.

Pero como expresa el propio accidentado: “Todo obra por un fin y no se trata de por qué suceden las cosas, sino para qué. Lo que me pasó hoy me hace más útil, no grande. Y es que la grandeza solo la tiene Dios, a quien por su obra conocí”.

Desde que supo que no volvería a bailar, Luís buscó otras modalidades del arte y hasta hoy ha publicado seis libros entre novelas, biografías y poesía, además de cinco exposiciones de pintura. Es también el director de una de las escuelas de música más famosas de Santo Domingo Este.

Para 1996 se gradúa con honores de Psicología Clínica en la Universidad de la Tercera Edad. Mientras hablaba con quien suscribe, confesó que desea estudiar Cinematografía y que ya inició los trámites para realizar la que sería su segunda carrera académica y quinta profesión.

Una persona minusválida con tanto ímpetu tendría que contar con una cantidad ilimitada de recursos para sus necesidades, sin embargo, dinero es precisamente lo que no tiene el único de Los Kenton que todavía reside en República Dominicana. Rafa y Tito llevan varios años en Estados Unidos.

Vive en un apartamento opaco, medio rancio, a la vista pequeño para las tres personas que lo albergan. Dos tambores bajo la mesa, una guitarra que se equilibra con una silla, un conato de piano que aguanta la inercia de la puerta y un viejo monitor que confirma que la Luis Kenton Talent College funciona en ese mismo nido.

A pocas pulgadas de la puerta una pila de pupitres oxidados se hacen espacio a la espera de que, como todos los fines de semana, más de 50 aspirantes a músico invadan gratuitamente la escuela-hogar en  Alma Rosa I de Santo Domingo Este.

Luís luce sobrio, pálido, con alguna humedad en sus ojos que se filtra por los lentes recetados, las arrugas ya empiezan a formar surcos en su rostro y por la imposibilidad de mover sus piernas muchas veces se le escapan suspiros casi silentes, imperceptibles.

El artista y su legado


Ya Kenton no puede bailar pero puede hacer que sus alumnos lo hagan. Es el manejador del grupo juvenil “Brayni y las Chikenton” cuyas niñas se mueven con el mismo brío que en su momento lo hizo su maestro.

“El hombre no necesita piernas para caminar porque los pasos con el espíritu llegan más lejos. Desde mi silla de ruedas he puesto a bailar mis estudiantes igual que como bailaba cuando podía hacerlo”, reflexionó.

Entiende que la música no le dura toda la vida a los artistas, por lo que aconseja prepararse para poder hacer otra actividad cuando no se pueda continuar la carrera sobre los escenarios.

Además de formar músicos, Luís se preocupa por aportar a la sociedad artistas dignos en su comportamiento. Obliga a sus estudiantes estudiar música en todas sus facetas y cada dependiente tiene la tarea de ser ejemplo positivo en su entorno.

“Ya hoy nadie recuerda a Luís Kenton...”


Toma siete segundos con la vista al vacío como quien trata de alar por las greñas algunas palabras con anestesia, pero no logra su cometido del todo y lo dice...

“Tengo la espinita porque en los Premios Casandra nunca han reconocido el trabajo de Los Kenton. No deben esperar que uno se muera. El amigo no espera la muerte para manifestar el afecto y... -suspira- no entiendo por qué ya hoy nadie recuerda a Luís Kenton”, explayó.

Se anima a sí mismo al argumentar que cada quien está en lo suyo y vive de acuerdo a sus circunstancias, con la finalidad de alcanzar las metas propuestas.

Su enfermedad se complica cada día más. En cualquier instante podría morir porque las coyunturas entre sus huesos pierden movilidad y si no lo tratan con carácter de urgencia quedaría inmóvil completamente.

Y mientras espera una ayuda económica que cubra las terapias que requiere, con la poca movilidad que le queda en los dedos escribe la que considera será su mejor obra: “Los Kento... La leyenda”.

Muy enérgico y entusiasta concluye: “Si dejo la música muero. Nací siendo músico y así moriré”.

Por Manauri Jorge

lunes, 5 de marzo de 2012

Corporán... sigue!

Rafael Corporán de los Santos, el Viejo Corpo, con 72 años muere la madrugada del 5 de marzo de 2012. Un infarto al miocardio le sorprendió mientras era atendido en la Clínica Abreu por afecciones que padecía meses atrás.
Sus parientes confesaron que una depresión circulaba por sus emociones, pero la alegría que caracterizaba su personalidad y la firme convicción de ayudar a los demás se impusieron sus últimas horas para reafirmar su boleto hasta el firmamento.
Siendo un niño Corporán tuvo que hacer de limpiabotas, canillita, billetero, vendedor ambulante y otros tantos oficios que le enseñaron cómo ganarse el pan para ayudar a los suyos. Con mucho sacrificio el Viejo Corpo estudió locución y desde entonces su paso por los medios quedaría marcado con tinta indeleble.
Gozando con producciones Corporán fue su primer programa y el que desde el inicio recibió el respaldo de las mayorías. Y es que no se limitaba a emitir enunciados por un micrófono, sino que brindaba espectáculos artísticos con las figuras trascendentales de la época.
Años después pasa como propietario de Radio Popular, emisora noticiosa que más tarde logró posicionar en la preferencia de los dominicanos. Con su primera emisora el crecimiento de Corporán era indetenible…
Pero la tangente de los programas de entretenimiento surge en 1988 cuando las cámaras de Sábado de Corporán se encienden por primera vez para durar un cuarto de siglo transmitiendo las ocurrencias, dinámicas, concursos, entrevistas, debates y hasta análisis políticos de su conductor y productor general. Sábado de Corporán era un toque de queda, no había figura nacional o internacional que no desfilara por ese escenario.
El sábado 3 de marzo los ejecutivos de Color Visión, los comunicadores formados bajo su tutela, los artistas, políticos y bailarinas rindieron un homenaje en vida a Corporán, quien pareciera como si su existencia dependiera de la vigencia de su programa. Horas después de despedir la última emisión del dueño de los sábados, su conductor y creador, murió.
En el 2011 la Asociación de Cronistas de Arte otorgó el Soberano al Viejo Corpo, el máximo galardón que se le entrega a una figura de trascendencia histórica. Cientos de reconomientos, placas, trofeos, certificados y cartas fueron entregados a Corporán, pero lo que en su palabra marca un hito es el apoyo y cariño de su pueblo.
Y es que Rafael Corporán de los Santos era más que un productor y dueño de medios. Sus labores sociales, su participación como síndico, sus concejos profundos bañado de pueblo, la ayuda comunitaria que lo caracterizaba, su inteligencia vivida y toda una gama de virtudes que lo hacen digno de que todos los dominicanos, y más allá, le rindan homenaje al Viejo Corpo.
Ya miles dieron el último adiós al cuerpo sin vida del dueño de los sábados, pero sin duda alguna que por siempre y para siempre, Corporán sigue…
Por Manauri Jorge