miércoles, 29 de febrero de 2012

Cuando la pobreza se burla de sus esclavos...

Tiene tres hijos: una de 20 años que padece Síndrome de Down, un varón de 16 con serias limitaciones de aprendizaje, y una de 13 que es invidente. A todo eso súmele la miseria de no tener siquiera para darle a sus vástagos un plato de comida por día.

viernes, 17 de febrero de 2012

Amigos de Animal Planet

Hacemos pública la invitación formal a la producción de Animal Planet para que, en lo posible, desplacen sus cámaras y especialistas hasta la República Dominicana para analizar el ecosistema político nacional.

Y es que el comportamiento desafortunado y empírico de muchos políticos criollos no deja otra alternativa que pensar en una clase nómada, iletrada, troglodita o bárbara que hace lo que sea para mantener o adquirir el poder.

A medida que agoniza el tiempo para depositar los votos en las urnas las declaraciones desafortunadas, las acusaciones públicas de homosexualismo, las supuestas vinculaciones con drogas internacionales, las afirmaciones de derrota sin jugar y las muchas, pero muchas mentiras en probeta, dan a entender que en estas elecciones ganará el bando que explote más falacias.

Bien pudieran hacer el estudio los veterinarios que cobran en el Zoológico Nacional, pero la paupérrima condición en que sobreviven los animales bajo su cuidado nos deja entredicho que la basura se esconderá debajo de la alfombra y no es esa la intención.

Producción de Animal Planet, quizás estén ocupados en algún rincón de África o en las profundidades de los oceanos, pero tomen un receso y pasen por este pedazo de isla porque confirmarán que sí existen animales de dos patas. Y hasta con corbata...

Por Manauri Jorge

jueves, 16 de febrero de 2012

Celebrarán sus bodas de oro fundidos en la miseria

Luís de Jesús y Juana Bautista cumplirán este año su aniversario de oro. Llevan 30 años como comerciantes en el mercado de Cristo Rey. Son una pareja peculiar dentro del montón porque duermen debajo de la misma mesa donde miserablemente se ganan la vida.

Ella tiene 63 años, él 72. Don Luís carga con una úlcera sangrante en su pierna derecha desde hace un año y una hipoglicemia que ya ni le preocupa. Doña Juana, aunque no padece dolencias en ninguna de sus extremidades, dice que no puede distinguir a sus clientes por una deficiencia visual.

La casucha donde sobreviven mide aproximadamente seis metros cuadrados. El techo lo componen retazos de hojas de zinc. Los bichos se logran distinguir dentro de la madera que soporta la mercancía. No tiene puerta, no tiene ventanas, no tiene ni condiciones para la supervivencia animal.

“No estamos con ningún pariente porque cuando debo curarme hasta a mí me da asco...”, musitó el enfermo mientras sostenía una bolsa con medicamentos en su mano izquierda. Su vista cayó lentamente hasta el suelo como ocaso que agoniza hasta el infierno.

Esa exclamación fue secundada por el también comerciante Ramón Díaz Solano, quien enfatizó que “el mal olor que tiene ese hombre en esa pierna es tan grande que nos molesta”. Al decir eso estaba a cinco metros de la silla donde reposaba don Luís.

Bautista precisó que tienen tres hijos. El que vive en mejores condiciones económicas quizás consiga para comer dos veces al día. No lo ven desde noviembre de 2011, aunque los demás vendedores le dicen que él se pasea por los demás quioscos y ni mira hacia sus progenitores.

“Vivíamos en una casa alquilada, pero al gastar todo en medicamentos terminaron por sacarnos. No teníamos otro lugar a dónde ir que este rincón. Aunque esté lleno de ratones y cucarachas, es lo que hay”, expresó doña Juana mientras un suspiro desmentía su resignación.

Ambos están enfermos. Logran sobrevivir gracias a la ayuda de algunos comerciantes de la zona que les ofrecen mercancías para luego dividir las ganancias. Así comen lo que puedan. Así compran la mitad de los medicamentos que necesitan.

Don Luís dijo que una amiga le “consiguió” una tarjeta del Seguro Nacional de Salud y con eso un doctor le pasa algunas pastillas que requiere. Las que necesita para combatir la úlcera las compra cuando las ventas del negocio pasan de 500 pesos. Hace dos semanas que no las toma.

Aunque De Jesús ya se siente derrotado, Bautista mantiene un pedazo de fe latente. “Le pido a Dios que se haga su voluntad. No deseo riqueza, lo que quiero es tener dónde vivir. Con eso puedo morir tranquila”, exclamó.

Los vendedores ambulantes Iván Puello y Sara Guzmán coinciden en que la pareja se ha adaptado a esa situación porque al Estado parece no importarle su dolencia. Hay otros que duermen en el mercado, pero son drogadictas, alcohólicos o enfermos mentales.

Frente a la casucha de los esposos se venden “botellas milagrosas”. Quien las vende confesó que no hay panacea para cambiar el sombrío panorama en que la desahuciada pareja celebrará sus bodas de oro.

Por: Manauri Jorge

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Qué tan fácil se puede violar la cuenta electrónica de una persona?

La tecnología permite manejar mayor cantidad de información con la menor cantidad de herramientas posibles. Pero uno de sus defectos es que “no existe ningún servidor que sea impenetrable. Se puede dificultar el acceso, pero nunca impedirlo”.

Esa aclaración la hizo este viernes el ingeniero Hiddekel Morrison a propósito de que organismos de inteligencia allanaron la residencia del periodista Guillermo Gómez en busca de su hijo José Ángel Gómez Canaán, a quien implican en una red de espionaje que supuestamente  intervino los buzones de correo electrónico de la Primera Dama, de varios ministros y de empresarios.

Según explicaciones de Morrison, hay dos formas de violar la privacidad de una cuenta electrónica: cuando el mensaje es remitido desde un servidor privado o cuando es de una plataforma pública como hotmail.com, gmail.com, yahoo.com y otras.

En el caso de que sea un servidor privado es más simple el proceso de cometer el crimen “porque cada mensaje enviado, además del contenido informativo que se desea, contiene la dirección personal, el código del servidor, la ruta y demás componentes personales”.

Si es en un servidor público hackearlo resulta más difícil porque es internacional, donde se tienen más componentes de seguridad y el monitoreo se realiza cada segundo.

Confirmó que en la red de redes hay miles de tutoriales -asesores- que te enseñan a violar la cuenta de servidores públicos y privados. “Hasta bombas se aprende a hacer por la Internet”, agregó.

En el caso de los mensajes que supuestamente le enviaron al periodista Guillermo Gómez con las informaciones reveladas en dos reportajes de Elsiglo21.com se desconoce si llegaron desde una cuenta con servidor privado o público.

También fueron allanadas las oficinas de Guillermo Gómez en la avenida 27 de Febrero con Tiradentes, sus demás propiedades y el periódico digital Elsiglo21.com.

Vulnerabilidad oficial

El experto en telecomunicaciones resalta que “el Gobierno no ha implementado los estándares que se exigen para garantizar la seguridad de las informaciones que alojan sus servidores”.

Hiddekel Morrison es presidente de la firma de consultoría y capacitación HM Consulting, además de autor de varios libros con reconocimiento internacional.

La pregunta que flota en este problema es ¿por qué las autoridades fueron al receptor de la información y no a la fuente? Claro, si es que hubo alguna fuente, como alega el periodista.
Por Manauri Jorge

miércoles, 8 de febrero de 2012

La Bandera, ¿otro trapo más?


No. No me lancen a la hoguera por irreverente. No insistan en que soy un antipatriota que utiliza los alcances para tener por las cuatro esquinas la tricolor nacional. Ya les dije que no, no soy extranjero. No me juzguen por reconocer que la publicidad se limpia las nalgas con los símbolos patrios y nadie se revela. Solo sigo la corriente.

Pero por qué me crucifican cuando digo que la bandera dominicana es otro trapo más, si una compañía cervecera se la prestó a un joven para que la usara como toalla y se lanzara a una piscina donde otros ingerían alcohol por boca y nariz.

Anja, piedras para los más chiquitos. A mí sí me ponen en el paredón, pero por qué no hicieron lo mismo con la empresa gaseosa que puso su letrero en la parte superior de la gigantesca bandera atrincherada en los asientos vacíos del principal estadio capitalino.

De qué patriotismo me hablan los sepulcros blanqueados que gobiernan esta media isla, si donde se cuecen las leyes desconocen el natalicio o muerte del autor intelectual de la desgraciada nación que parió.

Me juzgan a mí. Quizás porque no tengo apellido con eco o porque mi patrimonio cabe en un puño. No me interesa que me apunten, como tampoco sé que le interesaría a Concepción Bona o María Trinidad Sánchez si pudieran ver lo que hacen los tutumpotes con el pedazo de tela que les costó tanto sudor y sangre orquestar.

La ley 360 establece que la bandera debe ser izada en todas las dependencias públicas; en los colegios, escuelas y universidades; en los organismos militares; en las embajadas dominicanas ubicadas en el exterior; en el Congreso Nacional y los estamentos judiciales; pero además, debe estar en cada hogar en fechas patrias, como el 26 de enero, 27 de febrero y 16 de agosto.

Leí tres veces el mismo párrafo y no encuentro la línea donde precise que la tricolor se pueda usar para cubrir la ausencia de un cristal en un vehículo del transporte público, para que combine con los colores de marcas comerciales, para enterrar un delincuente barrial o, en el más pintoresco de los casos, para vestir un perro que desfilaba en el carnaval de Bonao.

Me avergüenza la maldita ruta que lleva esta generación, pero más náucea me genera el silencio cómplice de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias. La irresponsabilidad -si es que ha tenido- que presenta esa entidad es tan cobarde como dudosa. ¿Por qué no le halan las orejas a los que se orinan en el orgullo nacional?

Yo sí conozco los lugares y el modo en que se debe usar la bandera. Ahora bien, que hoy la cruz blanca no sea símil de un pueblo valiente, que el azul se haya desteñido hasta la marca que lo imprima o que el rojo no simbolice la sangre derramada -malgastada- por los patriotas, no es culpa de quien suscribe.

Aunque ha decir verdad no sé si tenga razón un amigo que vociferó: “Prefiero un perro patriota que un político ladrón...”. Es duro admitirlo porque me conformaría con lo menos malo, pero hasta yo colega. Hasta yo.

Si quieren acabar conmigo, bien, lo acepto. Espero que de paso limpien la mierda acumulada por los que tejen el poder y el seudopatriotismo de esta agonizante nación.

Por: Manauri Jorge