miércoles, 9 de febrero de 2011

Adiós Ana Bosch Gaviño, "la última de una generación de hierro"

Versión2: Manauri Jorge

MuerteAna3Y después que los dolientes se despidieron y dejaron en su última morada los restos de doña Ana Bosch Gaviño, llegó al campo santo Ondina Núñez, de 97 años; se acercó a la tumba de quien en vida nunca la desamparó. Apoyada en su bastón descansó el brazo izquierdo sobre el mausoleo de su inseparable amiga, acomodó un lirio entre las grandes coronas de flores y exclamó: “Hoy se me fue más que una madre. Ana, querida, yo voy detrás de ti. Descansa en el paraiso”.

“La última de una generación de hierro”

Ana Dolores Bosch Gaviño era la última hermana que sobrevivía al ex presidente Juan Bosch. Luchadora por la democracia, fiel religiosa y muy solidaria.

MuertedeAnaMientras amigos y allegados le daban el último adiós en la funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln, sus parientes observaban silentes el blanco ataúd. A las 4:30 de la tarde el carro fúnebre inició el recorrido hasta el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez seguido por una hilera de vehículos.

Pocos minutos después de las 5:00 de la tarde el féretro que llevaba consigo “un canal de afecto dentro y fuera de los Bosch” llegó a su último destino. Debajo de una carpa azul esperaban sus parientes y amigos cercanos para despedirla.

El panegírico fue pronunciado por su sobrina, la ex vice presidenta de la República, doctora Milagros Ortiz Bosch. “Aquí estamos los sobrinos, nietos, políticos y muchos amigos de tía. Fue una mujer honesta, con raíces muy profundas en la fe; ciudadana ejemplar, amante de la democracia y la libertad...”

Milagros no pudo contener las lágrimas cuando acongojada exclamó: “Te vas como serviste, como amaste y con la satisfacción de haber cumplido con tu país”. Después de esas emotivas palabras el llanto colectivo rompió el espacio silente.

Los nietos, sobrinos y allegados de Ana cargaron su ataúd hasta el mausoleo donde ahora descansa en paz.


A las 5:22 de la tarde uno de los obreros del cementerio colocó la tarja y selló la tumba. Al tener conciencia de que ésta sería la última vez que verían el cuerpo de la difunta los presentes lloraron desconsoladamente. A lo lejos tres niños volaban una chichigua que se elevó tan alto como el cielo, al mismo lugar donde sin duda irá el alma de Ana.

MuertedeAna2José Oscar Orsini Bosch se acercó al mausoleo de su pariente, secó sus lágrimas, esperó el silencio de la muchedumbre y afirmó: “Hoy se va la última de una generación de hierro. Un ejemplo de amor, honradez y trabajo”.

Después de ese pequeño, pero sustancial discurso, el doliente agradeció la presencia de todos y los despidió con una bendición colectiva.

En el camino hasta la salida del cementerio Milagros se detuvo un momento para decir a una batería de periodistas que su tía “fue un canal de afecto dentro y fuera de su familia”.

“Era muy difícil que yo viajara al exterior y los líderes de América no me preguntaran por ella. Fue muy amiga del ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez y él, cuando venía al país, siempre la visistaba”, apuntó Milagros.

Aprovechó la ocasión para agradecer a todos los médicos que atendieron a Ana Bosch cuando fue operada de una hernia. Dijo que murió por las complicaciones y por la edad (87 años), no por descuido.

Presentes estuvieron el presidente y la vicepresidenta del Senado, Reinaldo Pared Pérez y Cristina Lizardo; los dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano, Virgilio Bello Rosa y Enmanuel Esquea Guerrero, el presidente de GTB Radiodifusores, Bienvenido Rodríguez, la profesora María Teresa Cabrera, entre otras figuras del arte y la cultura nacional.

MuerteAna4“Me duele tanto como cuando murió mi hijo Tito”

Después que todos los presentes se marcharon la anciana Ondina Núñez se acercó como pudo hasta el mausoleo de Ana Bosch, miró fijamente la tarja y una frase dejó sentir el dolor que la embargaba: ¡Oh Señor...!

Una vez depositó el lirio marchito que traía en su mano gastada por los años, Ondina nos contó que Ana fue más que una madre para ella. “Me llamaba a las 10:00 de la noche y me amenazaba para que no me acostara sin cenar. Me consiguió una pensión y siempre estuvo pendiente de mi cuidado”.

Justo cuando exclamó “hoy se me va más que una madre” una lágrima brotó de su ojo izquierdo y recorrió su mejilla; se encogió entre hombros y lamentó la muerte de su “amiga de toda la vida”.

Ondina, cuyo dolor lo compara como el que sintió cuando murió su hijo Tito, secó sus lágrimas, se colocó sus lentes claros y tristemente se marchó.

Descansa en paz Ana Bosch Gaviño, la última de una generación de hierro.

martes, 1 de febrero de 2011

Vecino casi la mata, pero fiscal lo suelta por "falta de pruebas"

Versión2: Manauri Jorge

MiguelinaLo que inició como una riña entre dos niños, casi le cuesta la vida a Miguelina de los Santos. El pasado viernes su hijo de 7 años se enfrentó contra otro de la misma edad y el padre del segundo, en el intento de agredirle el hijo, la golpeó, estrelló y destruyó los trastos de su casa.

La narración de aquel día la hizo Miguelina en El Gobierno de la Tarde, donde contó que el problema surgió porque su hijo menor de edad peleó con otro similar y el padre de éste intentó pegarle al suyo, acción que ella no permitió.

Al momento de la madre defender su vástago, Odalis Vizcaíno, padre del otro menor, la agredió sin mediar razones; le dio dos bofetadas en la cara, la golpeó por los senos y le destruyó gran parte de su hogar.

Según ella, en ningún momento agredió el otro niño ni ofendió a Odalis, por lo que no entiende la actitud agresiva y brutal del hombre.

Mientras se querellaba, Miguelina mostró imágenes que logró captar con su celular de las lozas y muebles rotos, los que hoy el agresor se reusa pagar.

Una vez golpeada, la víctima interpuso la querella por ante el procurador fiscal adjunto de Boca Chica, Joselito Cuevas Rivera, quien falló a favor del agresor bajo el alegato de que la víctima no presentó pruebas tangibles sobre el hecho.

Con el desamparo del fiscal municipal, Miguelina fue hasta el departamento de violencia de género en Santo Domingo Este, donde le dieron una orden de arresto contra Vizcaino por considerarlo una amenaza para ella y su familia.

Según la denunciante, con la orden de arresto en la mano se dirige hasta el destacamento de la localidad y el agente de turno le dice que no pueden hacer nada porque el “comandante” no estaba ahí, además de que ya a Vizcaíno lo habían detenido y por orden del fiscal lo liberaron.

Hoy Miguelina y los suyos temen por sus vidas. Su esposo, Landi Reyes, dice que trabaja el día completo y que no se siente seguro de dejar su familia sola con las amenazas que ya les ha hecho Odalis Vizcaino.

“Mi hijo, el que peleó con el otro niño, me dice todas las noches que tiene miedo y debo llevármelo a mi cama. Está asustado, nervioso”, expresó la madre acongojada.

Miguelina apuntó que teme por su integridad y la de su familia, ya que el agresor sigue suelto bajo el amparo de un fiscal que, a su juicio, no le hizo caso porque no llevó abogado ante al juicio.

Todos los involucrados en esta historia residen en el sector Los Unidos, del municipio La Caleta, Santo Domingo Este.