jueves, 27 de enero de 2011

Con 26 años al corazón de Quica se le acaba el tiempo, clama por ayuda

Versión2: Manauri Jorge

QuicaHace poco más de un año que Quica Calzado fue diagnosticada con problemas serios en el corazón. Desde entonces no ha parado un solo día de buscar ayuda para sobrevivir, pero las esperanzas se le agotan, ya que los médicos nacionales le dicen que no la pueden operar porque su estado es muy delicado.

Quica visitó El Gobierno de la Tarde en busca de ayuda. Lo único que pide es que los médicos la intervengan en su país, y que si no se puede, le ayuden con los trámites para irse a los Estados Unidos donde sí la pueden operar.

Según el reporte médico, esta joven de 26 años sufre insuficiencia, hipertensión y dilatación cardíaca, por lo que debe gastar 1,300 pesos en medicinas todos los días. El inconveniente es que no cuenta con recursos “ni para comprar una aspirina”.

El doctor Ricardo Nieves, comentarista de la Z101, analizó el reporte médico y le dijo que probablemente habría que operarla a corazón abierto, y en su defecto, necesitaría un transplante de órgano.

Calzado vive en el sector Cristo Salvador, en San Isidro, Santo Domingo Este. Al momento de diagnosticarle la enfermedad presentó el reporte en las Fuerzas Armadas, donde figuraba como raso, pero sus superiores la respaldaron con una de baja.

Su problema cardíaco le impide realizar cualquier acción que requería actividad física. Su única compañía es la de su esposo, quien se desempeña como agente de seguridad privada, y la de una biblia que que le acompaña a la iglesia donde cada día pide a Dios por su vida.

Su estado general de salud es muy complicado: no duerme por las noches, no come bien -ha rebajado 20 libras en menos de dos meses-, constantemente se deprime y ha dejado su suerte en las manos de la divinidad porque en la tierra parece no haber oportunidades para ella.

“No me he vuelto loca porque sigo los caminos de Cristo. Lo que me pasa no es un problema, es un problemazo”, exclamó entristecida la humilde mujer dominicana.

Precisa que lo único que quiere es que los médicos la operen y no la dejen morir, y que si no pueden que le brinden la ayuda para irse del país a buscar ayuda en otro lado.

lunes, 17 de enero de 2011

Ni las heridas de la Guerra y las torturas duelen tanto como el abandono y la miseria

HeroeVicente Antonio Díaz Rosario cumplirá el próximo 22 del corriente sus 67 años. Aún luce firme, decidido y valiente, pese a que un bastón ha soportado su cuerpo por más de 4 décadas. Ya no puede valerse por sí mismo. Quién diría que después de luchar hasta quedar minusválido por la Patria, hoy éste constitucionalista mendigaría una pensión que en más de tres ocasiones le han negado.

Visitó El Gobierno de la Tarde en compañía de Martín, su hijo de 22 años. Tomó asiento, suspiró, fijó su mirada al vacío como quien invoca los recuerdos y expresó:

“Yo soy Vicente Díaz Rosario, luchador constitucionalista en la Revolución de Abril de 1965. Me han baleado, inyectado trementina, operado tres veces y torturado. Pero ninguna de esas cosas me han dolido tanto como el rechazo que me ha dado este país, mi país”.

Este hombre, quien vestía una chacavana amarilla, pantalón negro y un bastón que le regalaron en 1968, dijo sentirse “muy dolido” con la nación que lo vio nacer, hace 45 años formó parte del grupo de héroes que lucharon por restaurar la constitucionalidad en el país que hoy, dice, le cierra las puertas.

“En 1970, durante las persecuciones del gobierno de Joaquín Balaguer, a mi y a un grupo de combatientes nos encarcelaron, nos torturaron y, aunque sea difícil creer, nos inyectaron trementina en los brazos y piernas”, cuenta Díaz.

Prosigue, “Desde ese día mi vida nunca fue igual. Pasé 29 años sufriendo en carne viva el calor de ese líquido en mi brazo y pie derecho. En 1999 me operaron y ahora no siento más que dolor en la parte derecha de mi cuerpo, además de problemas renales”.

Según él, ninguna de esas dolencias han sido tan fuerte de enfrentar como la marginalidad a que lo someten. Dijo que políticos le prometen ayuda, pero que no pasan de puras palabras vacías.

“En el 2008 la senadora Cristina Lizardo me recibió y me prometió ayuda, pero no pasó más de ahí. El Partido Revolucionario Dominicano, donde derramé sangre, tampoco me hace caso. Solo me queda el respaldo de mis hijos, quienes tampoco pueden hacer mucho porque somos pobres”, narra el ex combatiente.

Por más fuerte que intentó ser no pudo contener las lágrimas al confesar que su mayor dolor es no poder ayudar a sus hijos por sus discapacidad física, especialmente su vástago más pequeño de 20 años quien nació con Síndrome de Dowm.

“Me siento abandonado, arrinconado, después de tanto luchar por este país... Si yo pudiera trabajar no pediría nada, pero desgraciadamente no puedo valerme por mi mismo”, externó, al tiempo que dijo que en este país “solo se valoran los ladrones de cuello blanco”.

Fue enfático al decir “tu sabes los hombres y mujeres que han dado la vida por este país y andan por ahí dando pena. Es que aquí solo toman en cuenta los ladrones que estafan la nación, los oportunistas de cuello blanco”.

Tiempos de guerra

heroe2Su primera herida grave la recibió mientras se acercaba al Palacio Nacional en abril del 1965, cuando uno de los militares que les disparaban logró tumbarlo con un tiro en la espalda. Al percatarse de que el balazo no era mortal, se puso de pie y con más brío acompañó a Francisco Caamaño hasta el puente Duarte.

En 1970, después de ser perseguido y asediado durante 5 años por militares oficialistas, le desgracian la vida al inyectarle trementina. Desde entonces lo único que pude sentir en su brazo y pie derecho es dolor, pero no los puede controlar.

Con la realidad de frente y una esposa que lo esperaba, Vicente regresó a su casa. Formó una familia de 9 hijos, los cuales hoy son los que escuchan y valoran la entereza de su progenitor.

“Me es imposible dormir de noche por los dolores. Aveces tomo calmantes, pero eso no me hace nada”, precisa Díaz, quien aclaró que se siente fuerte de espíritu y valor, pero que con eso no le pude dar de comer a los suyos.

No vaciló ni un instante al decir “aunque esté minusválido, me atrevo tirar una granada. Si es por mi país, pese a que me han dado la espalda, moriré con gusto”.

“Mi patria es mi patria y no la abandono. Mis compromisos son Dios, mi familia y mi país”, afirmó el ex combaatiente, quien aprovechó la oportunidad para axhortarle a los jóvenes luchar por principios, no por políticos.

Vicente Díaz vive en el sector El Caliche de Cristo Rey, en el Distrito Nacional. Lo acompaña su esposa de toda la vida y sus dos hijos más pequeños. “Nunca pensé que después de tanto luchar por sangre, hoy mendigo por comida”.

Terminó su participación exclamando que “aquí costó mucha sangre poder hablar, la libertad de expresión, y eso es algo que los constitucionalistas formamos parte, para que ahora nos rechacen”.

viernes, 7 de enero de 2011

"Hasta la orina se me salió por la tortura de los policías"

Versión2: Manauri Jorge

abuso1“Y después de tantos golpes, no pude aguantar más... hasta la orina se me salió por la tortura de los policías”, narra aturdido el joven de 18 años Leocadio Vizcaino, quien fue detenido ayer por agentes del destacamento de Villa Liberación, en Santo Domingo Este, por una supuesta pistola ilegal que tenía bajo su poder y que hasta el momento no han encontrado. El querellante, al momento de presentarse en la Z101, presentó heridas en los antebrazos y el cuello, además de no poder caminar por si solo.

Culpa directamente a un teniente de apellido “Cueva”, por ser, según él, la persona que encabezó el abuso en su contra. El vocero de la Policía, coronel Máximo Báez Aybar, escuchó la denuncia por El Gobierno de la Tarde e informó que recibirá al agredido y sus parientes en su oficina para investigar el caso.

Vizcaino cuenta que la mañana de ayer se encontraba en su residencia alistándose para salir a conchar en su motocicleta, cuando de repente seis policías penetraron su vivienda sin una orden legal, lo golpearon salvajemente, destrozaron la habitación y se lo llevaron sin mediar palabras.

“Me tenían al destacamento de Villa Liberación. Allá me dieron golpes por todas partes del cuerpo, me pusieron una pistola dentro de la boca e intentaron ahorcarme con las manos. Cuando vieron que no podía más me pusieron cuatro fundas negras en la cabeza y una cebolla en la boca; no podía respirar y después de tantos golpes, no pude aguantar más... hasta la orina de me salió por la tortura de los policías”, narró el joven.

El conflicto, según su abogado Francisco Pérez, surgió porque su defendido había transportado como pasajero a una persona que tenía bajo su poder un arma ilegal, por lo que los agentes presumieron que eran compañeros.

Pérez precisa que aún siendo Vizcaino cómplice del presunto delincuente, no se justifica la acción “troglodita y salvaje” de los agentes policiales.

El agredido explica que nunca ha estado detenido ni ha tenido conflicto con la Policía, por lo que no entiende por qué se actuó de esa forma en su contra.

abuso2“Lo hicieron tan mal que ni en mi casa se enteraron que estaba secuestrado. Me agarraron ayer y me soltaron hoy bajo la amenaza de que me fuera para el campo para que no notaran los golpes”, apuntó el joven.

El periodista Fermín Hernández, quien intervino en el caso, contó que de no llegar a tiempo al joven le hubiesen exprimido los testículos con un alicate, además de que los agentes tenían la intención de sacarles las uñas.

“Yo no entiendo el abuso. Este joven me dijo que segundos antes de presentarme en el destacamento ya un agentes preparaba un alicate para exprimirle los testículos y sacarle las uñas”, señaló el comunicador.

Hernández precisa que en ese destacamento no hay fiscal adjunto que intervenga en los casos, por lo que los agentes hacen “lo que les da la gana”.

El joven, cabizbajo y todavía privado, dijo que debe ir al cuartel a buscar su motocicleta, un perfume y los 5, 500 pesos que tenía para su familia, pero expresa no irá solo a ese lugar porque el miedo no se lo permite.