domingo, 22 de abril de 2012

Una feria artesanal fuera de la feria literaria

SANTO DOMINGO.- La XV versión de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2012 se desarrolla con más concurrencia que en años anteriores. Las atracciones y los pabellones literarios atrapan la atención de los visitantes, datos suministrados por la dirección general de la actividad.

Pero fuera de la Plaza de la Cultura también se desarrolla otra feria con énfasis artesanal que no pasa desapercibida por el público -en su mayoría joven- y que todos los años sus protagonistas
cargan con sus raíces para extrapolarla al principio capital de "oferta y demanda".

Basta con detenerse un minuto en la acera frontal de la Universidad Central de Este, en la avenida Máximo Gómez, para auscultar la riqueza de una tierra situada en la parte noroeste de América del Sur: Ecuador.

Los casi 800 inmigrantes ecuatorianos que viven en República Dominicana llevan más de una década en el país caribeño con negocios únicamente artesanales.

Los artículos elaboradas por los ecuatorianos son bufandas, gorras, collares, pulsas, bultos y alguna que otra artesanía personalizada. También en sus mesas aparecen anillos, cadenas, caricaturas adhesivas, cintillos, entre otras cosas prefabricadas que son exportadas desde su país.

¿Por qué sólo se dedican a la comercialización de artesanía?

Dos razones básicas: la primera es que desde muy jóvenes en sus casas les enseñan el arte de tejer y crear accesorios que van desde pulsas hasta abrigos. La otra reflexión -y sí que es válida- es que instalar un negocio de otra naturaleza, que conlleve un costo mayor de materia prima y elaboración, les saldría muy caro a personas que llegan a suelo extranjero con aguja e hilo.

Carlos Picuasi, con siete años en Dominicana, precisa que importar una máquina para producir en masa sus obras les costaría entre 10 y 15 mil dólares, ésto sin contar la importación de la materia prima, el pago de impuestos, local, energía, empleados, entre otras aristas.

Pero hay un ingrediente extra que quizás sea la razón fundamental de por qué estos extranjeros no se convierten en empresarios de su cultura. Para Picuasi no fue grato confesar que sus compatriotas no son muy unidos y hasta se atrevió a decir que "es que los ecuatorianos somos egoistas".

Óscar Suárez coincidió con el anterior y textualmente dijo: "Todos somos amigos, pero cuando terminan las ferias cada quien arranca por su lado duramos meses sin vernos. Aveces nos llamamos para saludarnos, pero no compartimos información sobre los negocios y eso".

La esposa de Suárez, María Oyagata, apuntó que cerca de un 30 por ciento de sus paisanos residen fuera de Santo Domingo, pero el resto prefiere hacer negocio en las zonas de mayor tránsito peatonal como la calle El Conde, las escuelas, patronales y ferias en general.

Carlos y Ríchard Matango solo tienen siete meses en Centroamérica. El segundo explicó que llegan a República Dominicana porque no les exigen visa para ingresar y sólo les cuesta 30 dólares al año renovar el permiso de residencia.

De los que abandonan su tierra para aventurarse en otro país solo el 10 por ciento es de sexo femenino. Luis Wychamba explica que eso se debe a que los hombres, por lo menos ecuatorianos, tienen más capacidad de resistencia y pueden soportar más tiempo de penurias.

Impedimento de entrada a la Plaza

Muchos lectores quizás se pregunten el por qué no les permiten a los ecuatorianos la venta dentro de la Feria del Libro y la razón, según Wychamba, es que los organizadores les exigen que para ingresar necesitarían elaborar sus artículos a la vista de todos, no importarlos como lo hacen.

"Esta es la única feria que no nos permite vender dentro. En los otros pueblos, cuando hay patronales o actividades similares, el ayuntamiento local nos otorga un permiso y comercializamos sin problemas", expresó.

En esta ocasión hay cerca de 15 mesas con artículos similares, pero con precios que difieren dependa la calidad. Se instalan alrededor de las 12:00 del mediodía y recogen lo que no se les venda cuando no haya clientela.

Carlos Picuasi enfatizó que en la Feria del Libro, tanto en esta como en las anteriores, casi no obtienen ganancias porque la oferta supera la demanda. Admitió que en las actividades de menor concurrencia ganan más porque sólo van dos o tres ecuatorianos.

Intercambio cultural

Hace un año el embajador de Ecuador en el país, Carlos López, sostuvo un encuentro con el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para coordinar intercambios culturales entre amabas naciones.

La idea era que con esos programas de movilidad profesoral y estudiantil se fortalecería la educación latinoamericana.

Esa propuesta, al parecer, no pasó de simples palabras diplomáticas de dos funcionarios porque Carlos Picuasi tuvo que abandonar sus estudios universitario en la UASD porque los créditos le salían muy caros y no podía costearse el pago de las asignaturas.

Estudió en un liceo criollo y no bien cursó tres semestres en la estatal cuando decidió cambiar los libros por aguja e hilo. Hoy es padre de una niña y debe procurar por el sustento de su familia junto a su esposa, que se dedica a lo mismo.

Pese a que no logró un título académico, su fluidez y capacidad de análisis lo han llevado a ganar el respeto de sus compatriotas y dominicanos.

"Nunca has escuchado algún conflicto con un ecuatoriano porque aquí llegamos a trabajar. Es cierto que no somos muy unidos, pero no andamos en pleitos ni nada de eso porque somos gente tranquila y a donde quiera que vamos nos estiman por eso", resaltó.

En los pocos más de diez años que los ecuatorianos llevan en el país han sabido "aplatanarse" muy bien y extraporla sus raíces para comer del fruto que los mantiene vigentes.

http://www.diariolibre.com/dleducacion/2012/04/22/i333166_feria-del-libro-ecuador-artesania.html


Por Manauri Jorge

jueves, 12 de abril de 2012

Dibujos animados con rostros presidenciables



A medida que se acercan las votaciones, los partidos hacen malabares para ganar adeptos y asumir la Presidencia de la República el 20 de mayo. Algunos recurren hasta situaciones risibles, como es el uso de personajes de populares dibujos animados o superhéroes.

La tecnología ha evolucionado tanto que ya no se tiene que viajar a Ciudad Gótica, Metrópolis o Piedradura para presenciar a los personajes tradicionales de las caricaturas populares. En las principales vías de la capital dominicana nos podemos topar con Batman, Pedro Picapiedras, Pablo Mármol o cualquier otro.

La diferencia del dibujo que vemos tras un monitor y el que testificamos en República Dominicana es que los palpables tienen rostros de los dos principales candidatos presidenciales.

La realidad es que se trata de una modalidad publicitaria innovadora del partido oficial. Se trata de  contratar por 400 pesos al día a diez hombres, tres de ellos con máscaras de Hipólito Mejía, del opositor Partido Revolucionario Dominicano y el resto con el semblante de Danilo Medina, por el de la Liberación Dominicana.

Los que representan al candidato del PRD personifican a Los Picapiedras, que vivian en al Edad de Piedra, y los que llevan  la faz de Medina visten de Batman, aunque esta vez no viste de negro, sino que lleva un traje morado con la insignia amarilla -los mismo colores del PLD-.

Del grupo, hay quienes llevan la careta del candidato morado pero vestidos de traje muy elegante con un letrero colgante en el pecho que dice: "El cambio es pa' lante, nunca pa' tra".

Es bien conocida que la tarea dura y arriesgada de los superhéroes tradicionales es salvar al mundo de los villanos y mantener la paz en la Tierra. Esta vez la misión cambió: la labor de los personajes es distribuir volantes a todos los peatones y conductores que se desplacen por las avenidas donde "orgullosamente" hacen el bien colectivo.

"Me he preparado para ser Presidente. Sé lo que debo hacer. Qué corregir y qué continuar. Haré los CAMBIOS -enfásis en mayúscula tal y como está en el volante- que aseguren "echar pa'lante y nunca pa'tra", dice el papel morado con el rostro de Medina de fondo y que es entregado, como es lógico, por Batman y los hombres bien vestidos.

Los que asumen el personaje de Mejía distribuyen un panfleto similar negro con la cara del candidato de fondo. Pero el de "Papá" establece lo siguiente:

"Tú me conoces. Tú sabes lo que hice cuando fui Presidente. Si te fue bien conmigo, cuento con tu voto. Yo soy, sencillamente, el mismo Hipólito".

Uno de los disfrazados, luego de posar para el lente, se salió del personaje y confesó que fueron contratados por un mes para distribuir volantes todos los días durante cuatro horas. Los uniformes son entregados por un dirigente peledeista que supuestamente residen en San Carlos, pero cuyo nombre no quiso revelar.

 Este jueves 12 estuvieron desde las 6:00 hasta las 10:00 de la mañana en la intersección entre las avenidas Duarte y México, en el barrio de Villa Francisca.

Para esta tarde prometen hacer lo propio en las avenidas Máximo Gómez esquina Simón Bolívar.

"Batman" detalló que todos los días se irán a una intersección distinta para cumplir con la labor encomendada -no por el Salón de la Justicia- y ganarse sus 400 pesos.

Y sea cual sea el papel que representen estos "nuevos superhérores", lo cierto es que exhorto a que disfrute ver a los candidatos presidenciales juntos y abrazados por cualquier esquina, ya que de seguro en la realidad esa fraternidad esté muy lejos de conciliarse.

 http://www.diariolibre.com/elecciones2012/2012/04/12/i331919_elecciones-danilo-hipolito-campana-pld-prd.html

Por Manauri Jorge

martes, 10 de abril de 2012

La maldición de don Alfredo es tener oro en su tierra

Don Alfredo, pensativo, silente, ausente...
Le rompieron su casa por diecisiete partes, le destruyeron los alambres de la finca y le robaron la tranquilidad de su reino. Pero lo peor de todo fue que despedazaron su mundo, que era el mundo de sus viejas certidumbres, y lo llenaron de dudas y preguntas que nadie ha podido responder sin tener que recurrir a una colección de mentiras baratas y artificios.

Él se llama Alfredo Zacarías y tiene 81 años. Es campesino de pura cepa y vive –si a eso aún se le puede llamar vida- en Los Martínez, una pequeña comunidad de Maimón, provincia Monseñor Nouel, dedicada a la agricultura, y que una vez fue apacible.

La maldición de don Alfredo, su mayor desgracia y su más pesada cruz, ha sido que en su tierra encontraran oro. Desde que eso ocurrió su vida y la de su familia cambió para mal. Y ahora sus días son una simple sucesión de angustias inenarrables y sufrimientos sin fin.

La Corporación Minera Dominicana (CORMIDOM), mejor conocida como Cerro de Maimón, inició sus operaciones de extracción el 19 de noviembre de 2008, bajo una concesión del gobierno dominicano que le entregó el control de las aguas, de las piedras, de las lluvias, de los árboles, de los caminos, de los montes, de los atardeceres, de las mañanas, de las plantaciones, de las noches, y con ello le entregó el destino de la gente.

Don Alfredo llegó al lugar hace más de cincuenta años. Entonces, no había mundo ni había nada. La luz del sol no entraba, y era tan espeso el breñal que las estrellas se quedaban afuera. Con su aliento, hizo el mundo y lo llenó de luz. Donde se posaron sus manos, crecieron los surcos.

Al poco tiempo, esas tierras, que antes eran una impenetrable montería, se convirtieron en el reino de don Alfredo, un reino limpio y productivo, lleno de plantaciones de cacao y de productos menores, donde nacieron sus hijos y donde hoy crecen sus nietos.

El día en que la minera inició las exploraciones, ese día se inauguró el Apocalipsis en la comunidad de Los Martínez. Llegó un helicóptero y puso contra la pared la tranquilidad, que era el tesoro del lugar.

La aeronave se pasaba el día –incluyendo los momentos que la gente tiene reservados para descansar- sobrevolando bajito por encima de las casas, poniendo a temblar los tejados, retorciendo los árboles y las plantaciones, y alterando la paz de las rosas.

La gente andaba al garete, y las vacas, los gallos, las guineas, los cerdos, las gallinas, todos los animales de crianza corrían sin sitio ante el ruido ensordecedor de aquel aparato nunca visto sobre las plantaciones y gallineros.

La compañía andaba explorando la zona. Sobrevolaba todo el día de un lugar a otro, espantando hasta las piedras.

Los enojosos vuelos del helicóptero se prolongaron un tiempo y los lugareños tuvieron que convivir con aquel infierno que no escogieron ni deseaban.

Después comenzaron las detonaciones. Donde antes cantaban los pájaros, empezó a sonar la dinamita. Las explosiones son precedidas de tres toques de sirenas con intervalos de pocos minutos. La peor, según don Alfredo, es la del mediodía porque ya no se puede ni comer tranquilo en su propia casa. “Estamos comiendo y, de repente, ¡pumm! una explosión”.

Cuando se produce la detonación, parece que el mundo se está acabando. Además del ruido que se extiende por todos lados, las explosiones dejan una huella imborrable en la comunidad: las casas se estremecen por el impacto, y a algunas, las más cercanas a la zona de la mina, se les han cuarteado las paredes.

Fueron, precisamente, esas detonaciones las que hicieron que la casa de don Alfredo, la misma que fue construyendo poco a poco a golpes de cosecha y que fuera el proyecto de su vida, se cuarteara por diecisiete partes. Entre la pequeña galería que da al camino que viene de Maimón y la última pared de la terraza trasera no ha quedado un solo espacio de la vivienda sin sufrir daños.

La Corporación Minera Dominicana –Cerro de Maimón- es subsidiaria de la compañía canadiense GlobeStar Mining Corporation. Sus operaciones se realizan en la franja comprendida entre las comunidades Los Martínez y Copey, donde según reportes geológicos, hay reservas probadas de mineral de 4.1 toneladas métricas, con una concentración de cobre de 2.9 por ciento, una concentración de zinc de 1.8 por ciento, un contenido de oro de 1 gramo por cada tonelada y un contenido de plata de 35 gramos por cada tonelada de mineral.

El 12 de octubre de 2011, el gerente de exploración de la mina, Sergio Gelchic, afirmó, muy orondo, que “el modelo conceptual de minado contempla el uso de tecnología que garantiza una buena gestión ambiental”. Pero todavía no se completan bien los cuatro años de operación y los ríos ya no sirven para nada. Ya no queda un alma en sus aguas: ni un pez, ni una jaiba. Nada. Ninguna especie ha logrado sobrevivir después de la mina.

Las aguas,  visiblemente afectadas por la intervención de la minera, han tomado un grimoso color oscuro y tienen un fuerte olor a gas.

Don Alfredo tenía veinticinco cabezas de ganado Cebú. Algunas reses bebieron agua del río Sin y poco después murieron. Según don Alfredo, se empezaban a tambalear, dejaban de comer y al poco tiempo caían muertas. Cuando las abrieron tenían todo el interior podrido. Otras quedaron visiblemente afectadas y nunca más sirvieron para nada.

Don Alfredo y sus hijos tuvieron que levantar una alambrada en mitad de su propia tierra para que el ganado no siguiera bajando al río a saciar su sed.

Un día, bajo la presión y la protesta de don Alfredo, la misma minera hizo construir un bebedero para que las vacas que aun quedaban en el lugar no tuvieran ningún contacto con las aguas del río.

Los Zacarías tenían un negocio con un dirigente cooperativista de la zona para que sus vacas pastaran en su finca. (“pagar piso” le llaman los ganaderos). Pero al poco tiempo empezaron a enfermar y tres ejemplares abortaron sin explicación. El hombre se llevó su ganado para otro lado y tuvieron que devolverle su dinero. Así terminó la actividad ganadera de don Alfredo.

Las operaciones de Cerro de Maimón comprometen las aguas de Sin y Los Corozos, dos afluentes del Maimón, un gran río que une sus aguas a la más importante arteria fluvial de la región: el Yuna. Y entre todos, hacen la gran ofrenda de sus aguas a la presa de Hatillo, que da vida a todas las comunidades circundantes.

Hubo un tiempo en que esos ríos bañaban las plantaciones y regaban la esperanza de los productores; un tiempo en que sus aguas eran cristalinas y bajaban sin reparo de sus lugares de nacimiento. Hoy son fuentes sin fortuna por cuyas aguas corre el veneno de la ambición.

Además de la tala masiva de todas las especies dentro de “su” jurisdicción, la mina ha puesto en peligro la foresta en las zonas aledañas. Y sólo hay que mirarle el rostro a la arboleda para ver cómo palidece ante las presiones ambientales y para anticipar el futuro que le espera.

Las viejas plantaciones de cacao, que eran el centro de la actividad agrícola de la finca, ya no tienen posibilidad. Y así, donde antes reinaba el dios de los surcos y crecían hermosos los sembradíos, ahora se levanta  una yerba mala.

A un costado de la propiedad de don Alfredo hay una pequeña plantación de naranjas babor que eran la sensación del lugar. Después que la mina empezó sus operaciones, los naranjos de don Alfredo lucen fatigados. Algunos se secaron, y los que quedan se empezaron a resentir.

En los alrededores de la mina toda la tierra está desahuciada y condenada a morir. Ya nadie se arriesga a sembrar un árbol. Cuando estas fincas eran la gloria de los tiempos, y la arboleda, escoltada por el viento, aún coqueteaba al sol con su frescura, la vida era otra cosa en estas comarcas.

Una vez, don Alfredo fue un hombre rico. Tuvo plantaciones, crianza de animales. ¡Y tuvo sueños! Hoy es un hombre pobre, o peor, empobrecido. De sus viejas ilusiones lo que quedan son escombros.

Debatiéndose entre el miedo, la impotencia y la necesidad, muchos campesinos se fueron. Dejaron una vida entera sembrada en estas tierras, y al irse se quedaron sin pasado. La compañía puso precio a su mundo y muchos tuvieron que ceder, aceptando precios de vaca muerta.

Pero don Alfredo sigue ahí. Su mundo se está tambaleando, pero él sigue de pie, luchando como un guerrero por el mundo que construyó. Anda solo como una sombra patrullando sus dominios y auditando su fin. Como en los buenos tiempos, su machete siempre va con él.

Sus contendientes lo tienen todo: el dinero, el poder, la alta política y las decisiones. El sólo tiene su vida como motivo, y apenas una mano y una pierna para pelear porque ya perdió la mano izquierda de un machetazo un día en que trabajaba inclinado sobre los surcos, y una artrosis le inutilizó la pierna derecha.

Para hacer las cosas como Dios manda y evitar que los acontecimientos se desbordaran y tomaran un camino indeseado, don Alfredo salió de su casa, muy temprano en la mañana, el 9 de octubre de 2009 con un folder lleno de fotografías y papeles, y fue el Palacio de Justicia de Bonao.

Allí, en la Primera Instancia de la Cámara Civil y Comercial de Bonao, depositó una demanda por daños y perjuicios en contra de Cerro de Maimón. ¡Y vaya usted a ver el caso que le han hecho! Nunca ha sido citado ni por cortesía, nunca cuestionado sobre sus razones, nunca escuchado.

Con tantos funcionarios santificando la minería, con tantos poderes públicos tendiéndole la alfombra y tanta palabrería a su favor, ¡qué juez le va a poner caso a don Alfredo!

La minería es la actividad económica donde las autoridades han mostrado más entreguismo y donde más se han arrodillado ante los intereses extranjeros. Hasta el momento se han otorgado más de 70 permisos de exploración y explotación, y cada día el país se levanta con una nueva y más leonina concesión. Como en los tiempos de la colonia, el gobierno esta cambiando oro por espejitos.

Tanto se ha envilecido la República Dominicana en la entrega de sus recursos no renovables, que Daniel Danis, director de Unigold, otra compañía canadiense autorizada por el gobierno a llevarse cinco millones de onzas de oro de un yacimiento encontrado en la comunidad Los Candelones, de Restauración, aseguró en Toronto, Canadá, el pasado mes de marzo, muerto de la risa: “La República Dominicana es el mejor país del mundo para explorar oro”.

Cuando la Historia –así con mayúscula- vaya a hablar de esto tiene que empezar por el director general de Minería, ingeniero Octavio López, un hombre que cuando habla no parece un funcionario dominicano llamado a velar por los intereses nacionales y pagado con los dineros del pueblo, sino un empleado de las compañías extranjeras que están depredando el país por los cuatro costados.

Cada vez que se acerca a un micrófono presenta como un gran logro lo que verdaderamente es una vergüenza nacional. Tiene en el cargo lo que Leonel Fernández tiene en la Presidencia, y en esos tres periodos no ha tenido más logro que entregar, en las condiciones más vergonzosas, humillantes y leoninas, el patrimonio minero del país.

Están rompiendo la cordillera Central por el medio, por el mismo lugar donde nacen los ríos, y encima Octavio López lo está celebrando.

Si alguien quiere ver el espectáculo de la derrota humana y constatar cómo ruedan los sueños de un hombre trabajador por el despeñadero de un progreso mal entendido, que vaya a Los Martínez. Ahí está don Alfredo acorralado, peleando solo por sus razones.

La luna se mudó de su rostro y a cambio le dejó una tristeza nunca vista. Pero ni el poderío de la minera, ni la vocación de complicidad de las autoridades, ni la indiferencia de los jueces han podido con él.
Ojalá que todo el país no termine un día como la finca de don Alfredo.

Por Vianco Martínez

jueves, 5 de abril de 2012

Semana Santa: algunos se van, otros vienen



La concurrencia de cientos de personas en las paradas de autobuses da cuenta de que no todas las tradiciones están perdidas. Llegar hasta el pueblo natal en el asueto de Semana Santa todavía es una obligación para muchos ciudadanos. Algunos se van, otros vienen.

Parada del kilómetro 9 de la autopista Duarte

En la terminal del kilómetro 9 de la autopista Duarte la concurrencia de pasajeros se redujo en por lo menos un 30 por ciento, en comparación con años anteriores, según asegura el administrador Augusto Díaz.

A simple vista se puede denotar una disminución en el flujo del tránsito en por lo menos un 50 por ciento en dirección Este-Oeste, aunque contraria situación ocurre desde el interior hacia la capital.

Las guaguas brindan el servicio desde las 5:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche. Sus principales destinos son María Trinidad Sánchez (Nagua); La Vega, Sánchez Ramírez (Cotuí); Hermanas Mirabal, provincia Espaillat (Moca), San Francisco, Santiago y Monseñor Nouel (Bonao).

Siete supervisores de la Oficina Técnica del Transporte Terrestre (OTTT) fiscalizan las condiciones mecánicas de los autobuses, mientras seis de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) controlan el flujo de vehículos.

En Pintura

Para las 10:00 de la mañana, la afluencia de pasajeros en la terminal de la autopista 6 de Noviembre, conocida como Pintura, aumentó en por lo menos un 10 por ciento con dirección a San Juan de la Maguana, según los choferes. Y claro, es en este pueblo sureño donde más se practican los ritos mágicos religiosos para esta fecha.

Pantaleón del Rosario es el administrador de esta terminal de autobuses y precisa que ofrecerán el servicio desde las 6:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche, con más de 100 autobuses disponibles.

Cabe resaltar que, por lo menos hoy, los metropolitanos no tienen orden de multar a los conductores, sino de mantener el tránsito en constante movimiento. Algunos motoristas aprovechan la medida para desplazarse sin cascos, otros toman todas las precauciones.

Un hecho peculiar ocurrido en esta terminal fue el desplazamiento de cinco autobuses repletos de personas vociferando cánticos religiosos en honor a San Miguel. Los devotos salieron desde Yaguate con destino a Higüey. Un anafe y varias sillas adornaban la parte frontal de la caravana.

Pero los pasajeros no salían de las terminales con las manos vacías, ya que un grupo de mujeres que se identifica como militantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) regalaron vasos de habichuela con dulce acompañados de un volante promocionando su candidato.

Parque Independencia

Los conductores de autobuses en el Parque Independencia han optado por reunirse en una esquina y contar historias jocosas, en razón de que las guaguas, si acaso, salen cada media hora con cinco o seis pasajeros.

La terminal de San José de Ocoa, San Cristóbal, Azua y Haina se ve desierta. Uno que otro pasajero asoma la cabeza por el cristal pujando la llegada de otros antes que el sueño lo venza.

En mi vida nunca había visto una Semana Santa como esta. La cosa está mala y pico, enfatiza con ahínco Marcos Reyes, conductor de una de los autobuses que llevaba más de 30 minutos estancada en la precariedad de circulante.

Donde sí hay flujo anormal de vehículos es en la avenida Independencia. El cierre de la avenida George Washington obliga a los conductores a buscar rutas alternas. Uno que otro improperio se escucha por las ventanillas de las guaguas en contra del alcalde distrital por la instalación de piscinas artificiales en El Malecón.

En la Duarte

El mayor número de viajeros es notorio en las terminales que colindan con la avenida Duarte esquina 27 de Febrero. Aún así, José Martínez, supervisor de todas las guaguas, asegura que no se ha movilizado ni una cuarta parte de los que solían viajar para esta fecha.

En movimiento se ven niños, jóvenes, adultos y hasta adultos mayores que apoyados en bastones o con sillas de ruedas se abren paso entre la multitud mientras persiguen el eco de los cobradores de guaguas que repiten como cinta rayada su destino.

Ya en esta parte de la capital los autobuses iniciaron los viajes desde las 4:00 de la madrugada y seguirán mientras los pasajeros soliciten el servicio.

La mayoría de los viajantes se dirige hacia el Sur Profundo, aunque Milciades Montero, chofer de una de las guaguas con destino a Barahona, especifica que desde el interior hacia la capital llegan practicamente vacíos.

Al igual que en las otras terminales, agentes de la Amet y la OTTT contribuyen a aumentar la seguridad en este asueto que culmina el próximo Domingo de Resurección.

Uno de los factores que posibilita la circulación masiva de criollos y extranjeros en las calles es que el pasado viernes fue día de cobro para los empleados privados -los públicos reciben lo propio entre el 25 y el 30-, o por lo menos esa fue una de las excusas que utilizaron algunos transeúntes para cerrar maletas y pagar su boleto de ida.

Pero otra razón, y quizás la primordial, es la que plantea la siquiatra Elena Hasbún de que "es un consumismo brutal que hay y las esperanzas de que disminuya no son alentadoras".

Ya sea por consumismo, tradición o fluidez económica, los cierto es que para esta fecha el desplazamiento de personas es inevitable, lo que indica que el cordón umbilical cultural no se corta por ningún óbice que interponga el destino.

Por Manauri Jorge

lunes, 2 de abril de 2012

El caos en el transporte es un desorden bien organizado



Pese a que República Dominicana es uno de los países donde más caro se venden los combustibles en América Latina, se da el "lujo" de ser unas de las naciones con mayor cantidad de automóviles per cápita. Al menos dos de cada cinco ciudadanos poseen vehículo.

Al cerrar el 2011 el parque vehicular en el país ascendió a 2,917,573 unidades, con un aumento de 121,977 de nuevo ingreso comparados con el 2010. Automóviles no aptos sacados de circulación: ninguno. Vale anotar que el 95.9 por ciento tiene como mínimo seis años de uso.

Del total de vehículos de motor hay al menos 1,487,962 (51%) motocicletas, 671,041 (23%) automóviles y el resto se divide entre unidades de carga de dos ejes en adelante, dígase camiones y patanas.

Pero la razón de este reportaje no es resaltar las actualizaciones del Departamento de Estudios Económicos y Tributarios de la Dirección General de Impuestos Internos, sino buscar el trasfondo de por qué el desorden vehicular no es tan casual como se pinta.

El primer factor por considerar es el exceso de vehículos. Sólo en el Distrito Nacional pululan cerca de 904,447 (31%), seguido por 466,811 (16%) por el gran Santo Domingo y un tercer puesto para Santiago con 233,420 (8%). Ni 26 provincias juntas superan la flotilla capitalina.

-¿En qué país del mundo hay un concho tan destartalado como aquí? - se pregunta con notoria exaltación Antonio Marte, presidente de la Confederación Nacional de Transporte (Conatra). Prosigue -eso no es culpa mía; yo debería meterle un millón más de carros para ver si el diablo nos termina de llevar a todos-.

También José Jáquez, portavoz de la Autoridad Metropolitana del Transporte, considera que se debe orquestar un plan gubernamental dirigido a reciclar los vehículos que, más que quemar carburantes, contribuyen con el epitafio de la capa de ozono.

¿Es despreocupación del gobierno o el desorden tiene intención maquiavélica?

Una respuesta a considerar la arroja Juan Hubieres, presidente de la Federación Nacional de Transporte la Nueva Opción.

-Que haya grandes tapones le conviene al gobierno porque se consume más combustibles y, por ende, son más recursos fiscales que le entran al Estado; por cada galón de gasolina consumido se pagan de impuestos 63.23 pesos si es premium y 55.95 si es regular.

Pero el sindicalista no se queda ahí: "Este es el país de lo absurdo. Un gobierno necesita mayor consumo, en cosas que debemos ser racionales, para ganar más dinero, despilfarrarlo y hacerse millonarios", enfatiza con vehemencia.

Y para fermentar la hipótesis de los sindicalistas, la DGII revela que "la recaudación total por concepto de vehículos de motor en el 2011 fue de RD$6,167.8 millones, superando al 2010 en RD$88.5 millones. La recaudación por emisión de primera placa y traspasos en el año 2011 aumentó RD$30.5 y RD$38.7 millones respectivamente".

Todos coinciden en que la política de reciclaje vehicular está ausente. Cualquiera que desee conducir un pedazo de metal con gomas lo hace sin el menor cuidado. Esto multiplica el desorden colectivo y al parecer no se tienen medidas concretas para frenar esa práctica.

Falta de educación

Otra punta de lanza en esta batalla diaria es la carente formación mostrada por los conductores. Los organismos internacionales, según la Amet, clasifican la educación de las masas según cómo se desarrolle el tránsito diario.

El organismo facultado para controlar el tránsito vehicular levantó en una semana 12,000 infracciones contra conductores de vehículos pesados que se desplazaban por la izquierda, cuando la ley determina que deben hacerlo siempre por su derecha.

-Hay personas desaprensivas que no tienen la formación desde el hogar ni en la escuela, por ende, no respetan las reglas de tránsito-, reflexiona Jáquez.

Un punto de vista similar es el de Julio Horton, director de la Oficina Técnica del Transporte Terrestre, quien entiende que "no hay un país que se desarrolle si sus ciudadanos no tienen una educación y cultura de buenos modales. Pero la formación debe ser general, no solo de los choferes".

Contrario a los anteriores, Hubieres señala que no se trata de si hay o no educación, sino de una notoria falta de autoridad. Confiesa que conoce abogados, médicos y maestros que conchan igual que los demás choferes denominados incultos.

Después de musitar un desahogo impronunciable, el presidente de Fenatrano propone unificar todas las instituciones que tienen que ver con el transporte y organizar una institución o ministerio "y no tener muchos vagos cobrando tanto dinero".

Mal estado de las calles

Falta de educación y un exceso de vehículos, dos factores que pondrían de cabeza cualquier país organizado. Sin embargo, hay otra arista en este sudoku: el mal estado de las vías.

El gobierno -usualmente durante proselitismo político- implementa el denominado "plan de asfalto" cuya intensión es reparar algunas rutas averiadas y construir las que hagan falta.

La queja común de los choferes es que las dichosas reparaciones no perduran un trimestre para deshacerse. Algunos conductores que transitan por la avenida La Marginal, paralela a Las Américas, se han manifestado en varias ocasiones por la misma razón, pero el eco de sus quejas al parecer no llega hasta los oídos de las autoridades competentes.

Se supone que los túneles, elevados y pasos a desnivel desintegren el caos, pero en horas pico no hay desvío que valga. Entre 7:00 y 9:00 de la mañana el caos que se forma en los tres puentes que unen la parte Este de la provincia con el Distrito Nacional es apoteósico. Igual situación ocurre entre las 5:00 y 7:00 de la noche.

Una solución viable que se muestra es educar a los bachilleres para que al conducir lo hagan con la debida moderación. Lo curioso es que la asignatura Educación Cívica fue retirada de las aulas sin razón aparente y, sin chance a la duda, ha hecho mucha falta.

En lo que sí coinciden todos los entrevistados es que mientras no exista una disposición gubernamental para mejorar el problema, el caos seguirá teniendo el control.

http://www.diariolibre.com/economia/2012/04/02/i330765_transporte-caos-vehiculos-amet-dgii-gobierno-tapon-rd.html

Por Manauri Jorge