domingo, 22 de abril de 2012

Una feria artesanal fuera de la feria literaria

SANTO DOMINGO.- La XV versión de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2012 se desarrolla con más concurrencia que en años anteriores. Las atracciones y los pabellones literarios atrapan la atención de los visitantes, datos suministrados por la dirección general de la actividad.

Pero fuera de la Plaza de la Cultura también se desarrolla otra feria con énfasis artesanal que no pasa desapercibida por el público -en su mayoría joven- y que todos los años sus protagonistas
cargan con sus raíces para extrapolarla al principio capital de "oferta y demanda".

Basta con detenerse un minuto en la acera frontal de la Universidad Central de Este, en la avenida Máximo Gómez, para auscultar la riqueza de una tierra situada en la parte noroeste de América del Sur: Ecuador.

Los casi 800 inmigrantes ecuatorianos que viven en República Dominicana llevan más de una década en el país caribeño con negocios únicamente artesanales.

Los artículos elaboradas por los ecuatorianos son bufandas, gorras, collares, pulsas, bultos y alguna que otra artesanía personalizada. También en sus mesas aparecen anillos, cadenas, caricaturas adhesivas, cintillos, entre otras cosas prefabricadas que son exportadas desde su país.

¿Por qué sólo se dedican a la comercialización de artesanía?

Dos razones básicas: la primera es que desde muy jóvenes en sus casas les enseñan el arte de tejer y crear accesorios que van desde pulsas hasta abrigos. La otra reflexión -y sí que es válida- es que instalar un negocio de otra naturaleza, que conlleve un costo mayor de materia prima y elaboración, les saldría muy caro a personas que llegan a suelo extranjero con aguja e hilo.

Carlos Picuasi, con siete años en Dominicana, precisa que importar una máquina para producir en masa sus obras les costaría entre 10 y 15 mil dólares, ésto sin contar la importación de la materia prima, el pago de impuestos, local, energía, empleados, entre otras aristas.

Pero hay un ingrediente extra que quizás sea la razón fundamental de por qué estos extranjeros no se convierten en empresarios de su cultura. Para Picuasi no fue grato confesar que sus compatriotas no son muy unidos y hasta se atrevió a decir que "es que los ecuatorianos somos egoistas".

Óscar Suárez coincidió con el anterior y textualmente dijo: "Todos somos amigos, pero cuando terminan las ferias cada quien arranca por su lado duramos meses sin vernos. Aveces nos llamamos para saludarnos, pero no compartimos información sobre los negocios y eso".

La esposa de Suárez, María Oyagata, apuntó que cerca de un 30 por ciento de sus paisanos residen fuera de Santo Domingo, pero el resto prefiere hacer negocio en las zonas de mayor tránsito peatonal como la calle El Conde, las escuelas, patronales y ferias en general.

Carlos y Ríchard Matango solo tienen siete meses en Centroamérica. El segundo explicó que llegan a República Dominicana porque no les exigen visa para ingresar y sólo les cuesta 30 dólares al año renovar el permiso de residencia.

De los que abandonan su tierra para aventurarse en otro país solo el 10 por ciento es de sexo femenino. Luis Wychamba explica que eso se debe a que los hombres, por lo menos ecuatorianos, tienen más capacidad de resistencia y pueden soportar más tiempo de penurias.

Impedimento de entrada a la Plaza

Muchos lectores quizás se pregunten el por qué no les permiten a los ecuatorianos la venta dentro de la Feria del Libro y la razón, según Wychamba, es que los organizadores les exigen que para ingresar necesitarían elaborar sus artículos a la vista de todos, no importarlos como lo hacen.

"Esta es la única feria que no nos permite vender dentro. En los otros pueblos, cuando hay patronales o actividades similares, el ayuntamiento local nos otorga un permiso y comercializamos sin problemas", expresó.

En esta ocasión hay cerca de 15 mesas con artículos similares, pero con precios que difieren dependa la calidad. Se instalan alrededor de las 12:00 del mediodía y recogen lo que no se les venda cuando no haya clientela.

Carlos Picuasi enfatizó que en la Feria del Libro, tanto en esta como en las anteriores, casi no obtienen ganancias porque la oferta supera la demanda. Admitió que en las actividades de menor concurrencia ganan más porque sólo van dos o tres ecuatorianos.

Intercambio cultural

Hace un año el embajador de Ecuador en el país, Carlos López, sostuvo un encuentro con el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para coordinar intercambios culturales entre amabas naciones.

La idea era que con esos programas de movilidad profesoral y estudiantil se fortalecería la educación latinoamericana.

Esa propuesta, al parecer, no pasó de simples palabras diplomáticas de dos funcionarios porque Carlos Picuasi tuvo que abandonar sus estudios universitario en la UASD porque los créditos le salían muy caros y no podía costearse el pago de las asignaturas.

Estudió en un liceo criollo y no bien cursó tres semestres en la estatal cuando decidió cambiar los libros por aguja e hilo. Hoy es padre de una niña y debe procurar por el sustento de su familia junto a su esposa, que se dedica a lo mismo.

Pese a que no logró un título académico, su fluidez y capacidad de análisis lo han llevado a ganar el respeto de sus compatriotas y dominicanos.

"Nunca has escuchado algún conflicto con un ecuatoriano porque aquí llegamos a trabajar. Es cierto que no somos muy unidos, pero no andamos en pleitos ni nada de eso porque somos gente tranquila y a donde quiera que vamos nos estiman por eso", resaltó.

En los pocos más de diez años que los ecuatorianos llevan en el país han sabido "aplatanarse" muy bien y extraporla sus raíces para comer del fruto que los mantiene vigentes.

http://www.diariolibre.com/dleducacion/2012/04/22/i333166_feria-del-libro-ecuador-artesania.html


Por Manauri Jorge